Imperfecto y perfecto es al mismo tiempo el ser humano.
Por eso me gusta. Por eso lo quiero. Por eso lo respeto y a veces le temo.
Imperfecto y blanco. Albino y con sombras.
Lleno de luz, de espacios vacíos, de rejas y moldes de terciopelo.
El humano es mueble de roble. Stencil de una canción perfecta. Víctima de un oso salvaje. La telaraña de recuerdos de cajones, de cajones del abuelo.
La pipa de la paz, el porro del domingo, el abrazo de los campeones, el llanto de las mujeres.
El humano es salvaje. El humano es eterno.
Brillante y apagado es su esencia.
Me arrodillo ante el humano que en su molde supo descubir el misterio violeta del infinito yo-yo amarillo.
Me arrodillo ante el humano que con su luz me deje ver el rincón tenebroso del lejano espacio.
El humano es sin duda un ser maravilloso.
Quiero mucho a los humanos.
SeGuImE
jueves, 23 de julio de 2009
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